jueves, 7 de julio de 2016

El Love dice adiós al COAC

Sabíamos que era premonitorio el nombre de Manolo Santander para su chirigota del pasado COAC.  Verdaderamente, la categoría de chirigota está de capa -que no de copa- caída: se anuncian descansos, retiradas temporales, grupos que se deshacen... pero no esperábamos esta sangría de retiradas.  La última ya la conocerán, muchos, sobre todo, porque es la última gran noticia de la fiesta del Falla, y casi que la única de esta semana.

Una mala nueva, que el domingo publicaba el Diario de Cádiz en una muy buena entrevista, donde José Luís Ballesteros El Love se despacha agusto, con un perfil cercano y sin tapujos:
“Dejo el Carnaval porque ha llegado un momento en el que se ha convertido en una obligación más que una distracción”
Este subtítulo, o píe de título, o como quieran llamarlo, ha sido un nuevo jarro de agua fría, que aún haciendo el calor que hace este verano, no queríamos ni regalado.  Les traemos el principio de la entrevista que J.M. Sánchez Reyes hace al chirigotero:
¿Llegó el final o será sólo un paréntesis?
-Más bien el final. Para el Concurso del Falla. Ahora tengo ganas de hacer algo para la calle. Sin presión. Para reírse. Porque la línea buena de nosotros era la de 'Los juancojones'. Hacer humor desde el principio hasta el final. Pero no pudimos seguirla. Entre otras cosas, porque nunca hemos tenido continuidad con los autores.

-¿Qué razones le lleva a dejar el Carnaval?
-Esto ya no merece la pena en muchos sentidos. Es una paliza. El último año ha sido el remate por mis turnos. Ensayaba solo en el trabajo, como los locos. Llegó el momento en el que esto era una obligación en lugar de una distracción. Ya iba a disgusto a ensayar. Ni me divertía con mi gente ni en el escenario ni en los ensayos.

-También el desgaste, después de tantos años, es normal, ¿no?
-Claro. Cada vez mayores, con más obligaciones familiares...
Nada más.  El resto vayan a la entrevista, que le linkeamos de nuevo aquí.  Hay días que traen malas noticias, pero al Love le deseamos lo mejor, y el año que viene, habrá que buscarlo en la calle, pero ¡ojo!  Sin atosigarlo.  Se lo merece más que nadie, por habernos aguantado tantos años.

Gracias maestro.